
"Querría hacer un libro que perturbe, que sea como una puerta abierta con acceso a un lugar al que nadie hubiera consentido en ir; una puerta simplemente conectada con la realidad".
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"Querría hacer un libro que perturbe, que sea como una puerta abierta con acceso a un lugar al que nadie hubiera consentido en ir; una puerta simplemente conectada con la realidad".
Firmada por Breton, diecisiete artistas y escritores y un número indeterminado de “camaradas extranjeros actualmente en París”, la “Declaración preliminar” corresponde a un tipo de primer manifiesto surrealista-anarquista. Se trata de un documento raro que apareció en un hebdomadario de difusión limitada y que nunca fue reproducido (excepto, hasta donde yo sé, en una edición fuera del circuito comercial, de tirada limitada) en otro lugar. Es tan importante para la historia del surrealismo como para la del anarquismo, para la historia de las doctrinas políticas así como para la historia de las vanguardias en general. Comienza criticando la trinidad “Estado-Trabajo-Religión”.
Entre 1957 y 1965, junto a Cornelius Castoriadis, Claude Lefort, Jean- François Lyotard y otros muchos, Daniel Blanchard participa en las actividades del colectivo revolucionario Socialismo o Barbarie, que desarrolla una crítica radical de los regímenes del Este y del Oeste a partir del "revelador" que constituía la capacidad de autoorganización del movimiento obrero. En 1959 entabló amistad y colaboración con Guy Debord, líder de la Internacional Situacionista, con quien escribe "Preliminares a la definición de la unidad del programa revolucionario", un manifiesto que reunía y sintetizaba la crítica del arte y la política especializadas. En Mayo del 68, Blanchard vive activa y gozosamente la tempestad colectiva desde el Movimiento 22 de Marzo y los Comités de Acción. A principios de los años setenta reside en Estados Unidos y se vincula al movimiento de la contracultura.
"El texto de Nelly Richard busca cómo, y por dónde, creart espacios donde la apertura de los sentidos nuevos no asuma la forma de institucionalización de los deseos reprimidos. Su texto sugiere que estamos en un régimen tal de desublimación represiva, que es muy difícil encontrar astillas o activar zonas de interferencias. El libro invoca la necesidad de repensar la cultura crítica en un orden donde tienden a darse nuevas formas de desublimación represiva; un orden exitosamente postdictatorial y mercantilizado, de hiper-transparencia, de nueva racionalización económica de los sujetos y de profesionalismo administrativo en el campo del poder".